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Consejos
Lunes, 26 de Febrero de 2018
 

Verdades y mitos sobre la fiebre en el niño

 
Dra. María José Lirola
 

Consejos para comprender qué es la fiebre y saber cómo actuar ante ella.

¿Es la fiebre beneficiosa o perjudicial?

Verdades y mitos sobre la fiebre en el niño

La fiebre es una parte integral de la respuesta inflamatoria y como tal juega un papel en la lucha contra la infección, aunque pueden existir algunas circunstancias en las que puede ser más perjudicial que beneficiosa.

Beneficios potenciales: Retrasa en el crecimiento y la reproducción de algunas bacterias y virus y a Tª moderadamente elevadas, mejora la función inmunitaria.

Daños potenciales: La fiebre provoca malestar en el niño. Se asocia con un aumento del metabolismo, del consumo de oxígeno, de la producción de dióxido de carbono y de las demandas al sistema cardiovascular y pulmonar. Para un niño normal esto tiene pequeñas o nulas consecuencias. Sin embargo para un niño en shock o con enfermedades pulmonares o cardiacas, este incremento de la demandas puede ser perjudicial y puede no compensar cualquier beneficio inmunológico de la fiebre.

¿Qué es la fiebre y por qué se produce?

La temperatura (Tª) corporal está controlada por el centro termorregulador del hipotálamo que se encuentra en el sistema nervioso central (SNC). Este centro termorregulador equilibra la producción y pérdida de calor, manteniendo una Tª corporal estable en ambientes con temperaturas normales.

La Tª corporal varía con la edad, hora del día, nivel de actividad física, fase del ciclo menstrual, entre otros factores. Los lactantes y niños pequeños tienen Tª más elevadas que los niños mayores y los adultos. La Tª normal varía a lo largo del día, con el punto más bajo durante la mañana y pico más alto al final de la tarde e inicio de la noche.

La fiebre es una elevación anormal de la temperatura corporal que ocurre como parte de una respuesta biológica específica que es mediada y controlada por el SNC. En este contexto se va a producir un aumento del setpoint (punto de ajuste) del hipotálamo para la Tª corporal. El centro regulador reconoce que de la Tª corporal es demasiado baja y pone en marcha diferentes mecanismos para aumentar la Tª hasta el nuevo set-point. Esto dará lugar a un aumento de la producción de calor a través del aumento del metabolismo, aumento del tono y actividad muscular (tiritonas) y a la disminución de la pérdida de calor a través de la disminución de la perfusión de la piel (vasoconstricción que provoca frialdad de manos y pies, amoratamiento de los labios). La temperatura corporal aumenta hasta que se alcanza el nuevo equilibrio en función del nuevo set-point. El límite superior de Tª secundario a la fiebre parece ser 42ºC, aunque es inusual superar los 41ºC.

 

¿Dónde se mide la temperatura?

Los lugares más comunes para medir la Tª son el recto, axila y boca. También puede medirse a nivel de la membrana timpánica y la frente. Cada uno de los diferentes sitios tiene sus propios valores de rango de la normalidad. En general se prefiere tomar la Tª en axila o a nivel de membrana timpánica por ser métodos más rápidos, fáciles y mejor tolerados por el niño y los cuidadores. La Tª axilar es en torno a 0.5-1ºC menor que la rectal. Los termómetros infrarrojos de membrana timpánica (oído) miden la cantidad de calor producido por membrana timpánica, estos termómetros leen temperaturas cercanas a la Tª central; los modelos utilizados en domicilio son poco precisos y no son aconsejables de utilizar cuando la medición de la Tª tenga implicaciones clínicas. Los termómetros infrarojos de piel (frente), miden la temperatura a nivel de la arteria temporal, la exactitud de estas medidas se puede interferir por la sudoración y los cambios vasculares, no se utilizarán tampoco para tomar decisiones clínicas.

¿A partir de qué Tª se considera fiebre?

La elevación de la temperatura que se considera anormal depende de la edad del niño y del lugar de medición. En general se considera fiebre a la elevación de la Tª rectal por encima de 38ºC o a la elevación de la Tª axilar por encima de los 37.5ºC.

¿Cuál es la causa más probable?

La causa más frecuente de la fiebre en los niños de cualquier edad es la infección vírica autolimitada: infecciones respiratorias altas y bajas y las gastrointestinales. Las infecciones bacterianas más frecuentes son los procesos ORL, infecciones urinarias, neumonías e infecciones gastrointestinales.

¿Entonces qué síntomas deberían preocuparme?

Es aconsejable la valoración médica si:

  • El niño tiene menos de 3 meses de edad.

  • El niño tiene entre 3 y 6 meses y su Tª supera los 39ºC, o tiene 40ºC a cualquier edad.

  • La fiebre dura más de 48-72 horas.

  • El niño está muy irritable o adormilado.

  • El niño tiene mal aspecto, mal color, dificultad respiratoria o si le aparece una erupción en la piel.

¿Cuándo debería tratar la fiebre?

El tratamiento rutinario de la fiebre en un niño sano no está justificado, no existen evidencias de que disminuya la gravedad de los procesos febriles ni el riesgo de recurrencia de las convulsiones febriles.

El motivo principal para tratar la fiebre es eliminar el malestar que esta origina y paliar otros síntomas asociados como el dolor. También al tratarla disminuimos la pérdida insensible de líquidos, con lo que se reduce el riesgo de deshidratación. En niños con enfermedades cardiopulmonares y neurológicas subyacentes o en situación de shock, al tratar la fiebre mejoraremos su situación clínica.

Los antitérmicos reinstauran la termorregulación a su set-point normal. La elección del antitérmico puede estar condicionada por enfermedades subyacentes o por la utilización de otros fármacos con los que pueda interaccionar.

No se aconseja de forma rutinaria la combinación o alternancia de los antitérmicos: Aunque la alternancia del paracetamol y el ibuprofeno puede ser más efectiva en reducir la fiebre que el uso de cada fármaco por separado, no está claro que esta diferencia sea significativa, además puede provocar errores en la dosificación y contribuir a la “fiebre- fobia”.

Respecto al uso de los medios físicos no se aconsejan de forma rutinaria. Se deben utilizar cuando se requiere un descenso de la Tª mayor y más rápido que el obtenido con el antitérmico solo. En tal caso se debe administra siempre el antitérmicos unos 30 minutos antes. Saconsejan el uso de esponja con agua templada o tibia (la evaporación del agua aumenta la pérdida de calor), más que los métodos de inmersión (baño). No se debe utilizar alcohol porque se evapora y absorbe por la membrana alveolar y posiblemente a través de la piel, pudiendo dar lugar a toxicidad del SNC.

 

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