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Martes, 24 de Marzo de 2020
 

«El coronavirus marcará un antes y un después en la implantación de la telemedicina»

El responsable del Área de Neuropediatría de Grupo IHP, el Dr. Andrés Rodríguez Sacristán, explica que, junto al mejor uso ciudadano de las Urgencias, «puede ser una de las pocas cosas buenas que nos traerá esta pandemia».

«El coronavirus marcará un antes y un después en la implantación de la telemedicina»
¿Cómo es la situación actual del Hospital Virgen Macarena?
 
Yo la calificaría de tensión contenida. Se ha elaborado un plan de contingencia para hacer frente a una posible aluvión de casos de pacientes con coronavirus pero en este momento no hay una sobrecarga asistencial.
 
 
¿Se están priorizando las consultas presenciales para casos más urgentes?
 
Sí, estamos haciendo muchas consultas por teléfono para los casos ordinarios dentro de ese plan de contingencia.
 
El Hospital Virgen Macarena fue pionero en telemedicina y consultas telemáticas.
 
La telemedicina se lleva haciendo en pediatría desde hace un par de años con muy buen resultado. Se han descargado en este tiempo muchas primeras consultas que se pueden resolver muy ágilmente en los centros de Atención Primaria. Es un trabajo de coordinación con los compañeros de esos centros que sirve para reducir las listas de espera y mejorar la rapidez en la atención al paciente.
 
¿Esta epidemia puede propiciar la extensión de la telemedicina, aunque sea casi por necesidad a causa del confinamiento de la población?
 
Creo que una de las pocas cosas buenas que puede traer esta epidemia es la concienciación de toda la sociedad y de los administradores públicos acerca de la necesidad imperiosa de potenciar la telemedicina. A nivel empresarial, en otros ámbitos productivos, creo que también va a pasar. Todo es muy visible ahora.
 
¿Cree que cuando todo esto pase, la telemedicina y el teletrabajo empezarán a imponerse sobre la organización laboral de tipo presencial?
 
Creo que sí. El coronavirus va a ser un acicate para promover este tipo de consultas en los casos en que pueden ser eficaces. Cometeríamos un serio error si no aprendemos de toda esta situación que tenemos que fomentar la teleasistencia. Estoy convencido de que vamos a tener un antes y un después en la medicina con esta epidemia. Esto de ir a las consultas al médico como el que iba al mercado o con cosas innecesarias sin tener en cuenta las implicaciones que tiene pedir una consulta, eso tiene que cambiar y está cambiando.
 
Las consultas en Urgencias han caído a menos de la mitad en todos los hospitales sevillanos desde hace dos semanas
 
Las Urgencias es el paradigma de lo que estamos hablando. ¿Cómo es posible que cuando lo habitual es que vengan doscientas personas en un día ahora vengan diez? Se ha venido haciendo por parte de algunas personas un mal uso de las Urgencias y quiero destacar que todo el mundo está haciendo ahora un uso muy racional de estos servicios y que probablemente se tenga que reequilibrar cuando todo pase, de modo que no vengan ni los doscientos de antes ni los diez de ahora. El equilibrio razonable estará en un punto intermedio entre uno y otro. Ese mensaje hay que mantenerlo y sería bueno llamar a la responsabilidad que la sociedad está ejerciendo durante estas semanas para no colapsar los hospitales. Esta será otra de las pocas cosas buenas que nos traerá esta epidemia.
 
¿Qué efectos puede tener este confinamiento en los niños si se alarga varias semanas más?
 
El confinamiento de los niños no es una situación que nos preocupe excesivamente desde un punto de vista pediátrico porque se adaptan muy bien a las situaciones de enfermedades, patologías o aislamiento. Si los padres adoptan unas rutinas, los niños suelen adaptarse bien. Creo que va a depender más de la organización que acuerden los mayores que de los propios niños. Hay un aspecto, no obstante, desconocido, porque la sociedad no ha estado enclaustrada nunca un mes en su casa, pero por la experiencia que tenemos en ingresos prolongados en hospitales, los niños se adaptan muy bien y mucho mejor que los adultos.
 
¿Qué consejos daría a los padres para estos próximos días o semanas?
 
 Esto ya está inventado. Las rutinas dan estabilidad a los niños: levantarse a la misma hora, realizar su aseo personal de una manera sistemática, acudir al trabajo entre comillas, como si fueran al colegio, incluso ponerse una ropa adecuada para estudiar, leer o jugar. Y organizar bien sus descansos y sus ocios para que no estén siempre viendo la tele o con los videojuegos. Las horas de las comidas y de sueño deben mantenerse como si fueran al colegio, aunque con cierta flexibilidad. 
 
¿Se debe pasar la mano un poco con el tema de videojuegos a la vista de las circunstancias? Hay que adaptarse a todo y eso incluye el uso de dispositivos electrónicos porque la situación actual es muy diferente de la habitual. Yo diría que tienen que usarlos más e incluso que es bueno que lo hagan, que puedan chatear con sus amigos y que vean que ellos hacen lo mismo. Y que sus padres están en la misma situación. Se van a comparar con el resto de grupos que les rodean y veo bien que chateen y vean sus series y sus películas. Sus momentos de desconexión deben aumentar necesariamente durante el confinamiento. 
 
¿Cómo se puede hacer para que no todos los días sean iguales y que un domingo no sea lo mismo que un lunes? Hay que hacer cosas distintas los fines de semana. Hay que comer algo especial los sábados y los domingos y remarcar la comodidad, incluso vestirse de un modo diferente.
 
«El coronavirus marcará un antes y un después en la implantación de la telemedicina»
¿Conviene explicarles a los niños más pequeños los motivos del confinamiento?
 
Sí. Hay que explicarlo porque se les va a exigir una responsabilidad, pero hay que hacerlo con palabras que ellos entiendan, como es natural. A partir de los 6 ó 7 años, los niños tienen plena capacidad para entender y comprender esta situación. Ellos no van a entender que no pueden ir a ver a sus abuelos los sábados o domingos como hacían antes, o no acercarse a ellos si es que viven en la misma casa, si no lo explicas el por qué. Hay que explicarlo bien y ellos lo entenderán bien.
 
¿Hay que decirles que ellos pueden ayudar también a arreglar esto?
 
Sí. Hay que explicarles que ellos son una parte muy importante de todo esto.
 
¿Se deben tomar medidas especiales de protección con los niños para evitar un posible contagio?
 
Las medidas higiénicas en las casas serán las mismas haya niños o no. Hay que tener las mismas precauciones. Distinto es el caso de niños que tengan enfermedades crónicas como parálisis cerebral, asma o diabetes. A la población infantil que tenga alguna cardiopatía sí hay que protegerla con medidas especiales para evitar un contagio, igual que el resto de población de riesgo frente al coronavirus.
 
¿A ellos habría que hacerles el test?
 
A la mínima sensación de que se deteriora su estado general, sí. En ese caso debe acudir cuanto antes al especialista.
 
El Covid-19 no es agresivo con los niños, a diferencia, por ejemplo, de la gripe A. ¿Cuál es la explicación? 
 
Es un aspecto desconocido para nosotros. Se trata de un virus nuevo que se está estudiando. Pero, en efecto, no es agresivo con la población infantil, gracias a Dios. Hay algunas teorías pero no hay nada claro sobre la causa de esta inmunidad. 
 
La convivencia familiar puede atravesar momentos duros si esto se prolonga. ¿Los preadolescentes son la población de riesgo en esta materia? 
 
Sí, pueden serlo. Esa es una edad problemática «per se» y en una situación de estrés como ésta debe de serlo aún más. Su estabilidad emocional es frágil pero no por eso hay que dejar de explicarles y de darles su responsabilidad. Muchas veces lo que falta en las familias es que a los preadolescentes les demos esa responsabilidad. El padre o la madre puede estar hoy bien y mañana caer enfermo; entonces el chico de 12 ó 13 años puede verse obligado a realizar tareas como calentar la comida o limpiar los servicios que habitualmente no hacen. 
 
¿Se puede dar algún consejo sobre cómo tratar a un niño o a una niña de esta edad? Más allá de lo que hemos dicho, de apelar a su responsabilidad y de generar unas rutinas, sería interesante consultar a un especialista en problemas conductuales de adolescentes. Me consta que en los hospitales se están adaptando ahora consultas telefónicas de especialistas porque se tratan de problemas que pueden surgir con frecuencia durante los periodos de confinamiento como el que vivimos. Hay niños o niñas que les cuesta mucho más adaptarse a esto y no hay más remedio que consultar con un psicólogo. 
 
¿La telemedicina puede funcionar también en este campo? Sí. En mi hospital se están haciendo muchas consultas telemáticas con psicólogos y también tenemos las unidades de salud mental para los casos que se considere necesarios. 
 
Dicen algunos expertos que los mayores problemas de convivencia se producirán a partir de la segunda semana, que se inicia ahora. 
 
Sí, a medida que pasen los días, estos problemas crecerán. Serán cada vez mayores las ganas de salir y la necesidad de socializarse. En una presumible tercera o cuarta semana de confinamiento todo irá a peor y por eso es muy importante hacer las cosas bien desde el principio. Pretender hacer en la tercera semana lo que no has podido hacer en la primera es algo que no suele funcionar o puede generar muchas situaciones de tensión. 
 
Aunque sabemos que la convivencia produce roces y desgasta, en líneas generales, las relaciones, ¿es posible encontrar una parte positiva a este confinamiento y que pueda servir para mejorar la relación familiar y tratar de conocer mejor a nuestros hijos? Por las rutinas laborales y otras razones, hay padres que tal vez pasaban muy poco tiempo con ellos antes de que el Covid-19 nos haya encerrados a todos en la misma casa. 
 
Sin duda, este confinamiento puede tener una parte positiva. Igual que el antes y el después en la sanidad por el coronavirus puede mejorar y racionalizar la asistencia y hacer un mejor uso de los recursos públicos, esto puede también servir para mejorar la comunicación en el seno de la familia. Tenemos que intentar por todos los medios que sea así. 
 
Circulan memes por las redes sociales que dicen que cuando acabe el confinamiento la profesión que más trabajo va a tener será la de los abogados matrimonialistas. Ojalá no sea así, aunque he leído uno que dice que una hora antes de aplaudir a los sanitarios, van a salir los solteros a aplaudir a todos los casados. A las siete de la tarde.  

 

*Entrevista original publicada en ABC de Sevilla.