Los especialistas de la Unidad de Salud Mental de Grupo IHP aconsejan recuperar progresivamente los horarios y reorganizar el uso de móviles, tabletas y videojuegos tras las vacaciones para evitar que interfieran en el descanso, el estudio y la convivencia familiar.
La vuelta al colegio implica recuperar horarios, responsabilidades y hábitos que suelen flexibilizarse durante las vacaciones. Entre ellos se encuentra el uso de las pantallas, que puede aumentar durante el verano coincidiendo con una mayor disponibilidad de tiempo libre y una menor estructuración de las rutinas diarias.
Un estudio publicado en 2026 en la revista científica BMC Public Health, realizado con más de un millar de niños, observó que durante los días laborables de las vacaciones de verano el tiempo diario frente a pantallas aumentaba alrededor de 55 minutos en los niños y 45 minutos en las niñas respecto al periodo escolar.
Ante el regreso a las aulas, los especialistas de la Unidad de Salud Mental de Grupo IHP recuerdan que recuperar la rutina digital debe formar parte también de la adaptación al nuevo curso.
“La vuelta al colegio es un buen momento para recuperar también una rutina digital. Más que prohibir las pantallas, debemos ayudar a niños y adolescentes a entender cuándo pueden utilizarlas y cuándo es necesario desconectar para estudiar, descansar o compartir tiempo con los demás”, explican desde la Unidad de Salud Mental de Grupo IHP.
Límites claros y adaptados a cada edad
Después de varias semanas con horarios más flexibles, reducir de forma brusca el acceso al móvil, la tableta o los videojuegos puede generar conflictos en casa. Por ello, los especialistas recomiendan anticipar las normas y establecer límites claros, estables y adecuados a la edad del menor.
Diferenciar el tiempo destinado al estudio del ocio digital y reservar determinados momentos sin dispositivos —como las comidas, las horas de trabajo escolar o el periodo previo a acostarse— puede facilitar la recuperación de los hábitos.
“Los límites funcionan mejor cuando son previsibles y se han explicado previamente. No se trata solo de reducir horas, sino de conseguir que las pantallas no desplacen actividades fundamentales para el desarrollo y el bienestar del menor”, señalan los especialistas de Grupo IHP.
El ejemplo de los adultos también resulta fundamental. Mantener determinados espacios familiares libres de móviles ayuda a que la desconexión digital se perciba como un hábito compartido y no únicamente como una restricción dirigida a niños y adolescentes.
El descanso y el rendimiento escolar, entre las prioridades
Desde la Unidad de Salud Mental de Grupo IHP aconsejan prestar especial atención no solo al tiempo dedicado a las pantallas, sino también a cómo repercute ese uso en la vida cotidiana.
Si los dispositivos retrasan de manera habitual la hora de acostarse, dificultan las tareas escolares o restan tiempo a la actividad física y a las relaciones familiares y sociales, puede ser necesario revisar las rutinas establecidas.
Reducir su uso antes de dormir, mantener móviles y otros dispositivos fuera del dormitorio durante la noche y recuperar horarios regulares son algunas de las recomendaciones para favorecer la desconexión y un descanso adecuado.
“No debemos fijarnos únicamente en cuánto tiempo pasa un niño o adolescente delante de una pantalla. Lo importante es valorar cómo ese uso está afectando a su descanso, sus responsabilidades, sus relaciones y su vida diaria”, apuntan desde la Unidad de Salud Mental de Grupo IHP.
La irritabilidad intensa y recurrente cuando se limita el acceso a los dispositivos, las dificultades para controlar el tiempo de uso, las alteraciones persistentes del sueño o el abandono de responsabilidades y actividades habituales son algunas señales ante las que los especialistas aconsejan prestar especial atención.
Para Grupo IHP, la vuelta al colegio representa así una oportunidad para revisar los hábitos digitales de toda la familia. Recuperar horarios, establecer límites coherentes y favorecer momentos cotidianos de desconexión contribuye a que niños y adolescentes integren la tecnología de una forma más equilibrada dentro de su rutina.





