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Jueves, 21 de Julio de 2022
 

Insolaciones y golpes de calor: qué son y cómo prevenirlos

 
Redacción
 

La Dra. María José Gil Domínguez, pediatra de Grupo IHP, nos ofrece una serie de recomendaciones para evitar estos problemas y actuar en caso de que se produzcan.

Insolaciones y golpes de calor: qué son y cómo prevenirlos

Uno de los principales riesgos a los que están expuestos nuestros hijos durante el verano son los golpes de calor y las insolaciones. La Dra. María José Gil Domínguez, coordinadora del área de Pediatría de Grupo IHP en el Hospital QuirónSalud Huelva nos explica cómo identificarlos y cómo actuar para evitar problemas más graves. 


Insolación y golpe de calor, ¿en qué se diferencian?

Tal y como ha subrayado la pediatra, tanto el golpe de calor como la insolación “son aumentos de la temperatura corporal por exposición a altas temperaturas”. La diferencia fundamental entre ambos términos es que la insolación se debe a la exposición directa a la radiación solar y el golpe de calor puede darse también a la sombra o en un entorno cerrado, siempre que la temperatura sea elevada, por ejemplo, en el interior de un coche o haciendo ejercicio intenso en un lugar caluroso.  

Los síntomas son similares en ambos casos. Entre ellos destacan el aumento de la temperatura corporal (fiebre hasta 40ºC), calambres musculares, debilidad, cefalea, irritabilidad, taquicardia, náuseas, vómitos, mareos e incluso, en los casos más graves, desmayos o pérdida de conciencia. Según la especialista de Grupo IHP, en la insolación la piel suele presentarse enrojecida y sudorosa, mientras que en el golpe de calor la piel suele aparecer seca, caliente y enrojecida

La edad es determinante a la hora de sufrir una insolación o un golpe de calor. La Dra. Gil Domínguez ha apuntado que ambos son más frecuentes en niños menores de 3 ó 4 años y que en lactantes son especialmente graves. “Los bebés, por sus características fisiológicas, tienden a regular mal las subidas de temperatura al no tener maduros los mecanismos de defensa (respiración, sudoración, etc) para regular la temperatura corporal”, ha aclarado. 
 

Insolaciones y golpes de calor: qué son y cómo prevenirlos
La Dra. María José Gil Domínguez, pediatra de Grupo IHP.

¿Cómo podemos prevenirlos?

La prevención es fundamental, según ha destacado la especialista de Grupo IHP. No en vano, ha ofrecido una serie de recomendaciones para evitar insolaciones y golpes de calor:

  • No dejar solos a los niños en el coche. Jamás, ni al sol, ni a la sombra. Los vehículos en verano alcanzan temperaturas excesivamente altas en su interior. Si alguna vez encuentras a un niño solo en un vehículo, es importante avisar inmediatamente al 112 y seguir las instrucciones.
  • Evitar la exposición directa y prolongada al sol en las horas de más calor. Éstas son de 11:00 a 18:00 horas. 
  • Ofrecer una hidratación constante. Es aconsejable ofrecer a los niños líquidos con mucha regularidad, sin esperar a que ellos nos lo pidan. Deben tener siempre agua a su alcance. En el caso de los más pequeños que no pueden beber por sí solos, debemos hidratarlos de forma continua con agua o dándoles el pecho si son bebés lactantes.
  • Apostar por alimentos frescos, ligeros, con abundantes frutas y verduras que favorezcan una adecuada hidratación y reposición de sales minerales.
  • Evitar el ejercicio intenso en las horas centrales del día, entre las 11:00 y las 18:00.
  • Vestirlos con ropa fresca. Se recomienda emplear ropa transpirable y ligera, con colores claros, y proteger la cabeza con un gorro si se van a exponer al sol.
  • Refrescar a los niños. Es fundamental procurar mantenerlos en lugares frescos, bien ventilados y aclimatados y refrescarlos con baños o duchas


¿Cómo debo actuar ante en caso de insolación o golpe de calor?

Tan importante es procurar prevenirlos como saber actuar si un niño sufre uno de estos problemas. “Tanto el golpe de calor como la insolación son una emergencia médica que puede evolucionar en poco tiempo hacia la muerte del paciente”, ha alertado la Dra. María José Gil, por lo que considera “fundamental derivar al paciente lo antes posible al centro sanitario más cercano para su valoración”. Según la pediatra, hasta que el niño pueda ser atendido por el personal médico hay una serie de cuidados que podemos prestarle:

  • Colocarlo en un sitio fresco y a la sombra, tumbado boca arriba.
  • Quitarle la ropa
  • Poner paños mojados con agua fresca en extremidades y cabeza. No es recomendable utilizar hielo ni sumergir al niño en agua helada, ya que toleran mal los cambios bruscos de temperatura, que pueden llegar a ocasionar convulsiones. 
  • Ofrecerle agua o una bebida isotónica si el niño está consciente y no está vomitando.
  • Si está inconsciente, iniciar el algoritmo de RCP y avisar al 112.